Presentación

¿Qué es el Espiritismo?

El espiritismo es una doctrina revelada por los Espíritus Superiores, a través de médiums, y organizada (codificada) por un educador francés, conocido por Allan Kardec, en 1857. Surgió pues, en Francia, hace más de un siglo.

El espiritismo es ciencia

Decimos que el Espiritismo es ciencia, porque estudia a la luz de la razón y dentro de criterios científicos, los fenómenos mediúmnicos que son fenómenos provocados por los espíritus y que no pasan de ser hechos naturales. No existe lo sobrenatural en el Espiritismo: todos los fenómenos, aún  los más extraños, tienen explicación científica. Son, por lo tanto, de orden natural.

El espiritismo es filosofía

El Espiritismo es una filosofía porque, a partir de los fenómenos espíritas, ofrece una interpretación de la vida, respondiendo a cuestiones como “de donde hemos venido”, “qué hacemos en el mundo”, “para donde nos vamos después de la muerte”. Toda doctrina que da una interpretación de la vida, una concepción propia del mundo, es una filosofía.

El Espiritismo es religión

También decimos que el Espiritismo es religión, porque tiene por finalidad la transformación moral del hombre, volviendo a las enseñanzas de Jesucristo, para que sean aplicadas en la vida diaria de cada persona. Revive al Cristianismo en su verdadera expresión de amor y caridad.

El Sentido de la religión espírita

El espiritismo no es una religión organizada dentro de una estructura clerical. En este sentido, él es profundamente diferente de las religiones tradicionales. No tiene sacerdotes, ni jefes religiosos. No tiene templos suntuosos. No adopta ceremonias de ningún tipo, como bautismo, confirmación, matrimonios, etc… No tiene rituales, ni velas, ni vestiduras especiales, ni cualquier simbología. No adopta ornamentos para cultos, ni gestos de reverencia, ni señales cabalísticos, ni bendiciones, ni talismanes, ni inciensos, ni cantos ceremoniales (canto, danzas rituales, etc.), ni bebida, ni ofrendas, etc.

El culto espírita se hace en el propio corazón. Es el culto del sentimiento puro, del amor al semejante, del trabajo constante en favor del prójimo. Solamente el pensamiento equilibrado en el bien nos une a Dios y solamente la práctica de las buenas acciones nos hacen sus verdaderos adoradores. Así, el espiritismo busca revivir las enseñanzas de Jesús, en su simplicidad y sinceridad, sin lujos, sin convencionalismo sociales, sin pompas, sin grandezas, pues, como nos recomendó el Maestro de Nazareth, Dios debe ser adorado “en espíritu y Verdad”.

El Espiritismo es el Consolador prometido por Jesús.

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, que estará con vosotros para siempre, el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce; vosotros le conocéis porque permanece con vosotros y está en vosotros. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése os lo enseñará todo y os traerá a la memoria todo lo que yo os he dicho”. (Jesús) Evangelio de Juan, cáp. XIV, Vers. 15 a 17 y 26.