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¿Qué es el Espiritismo?

El espiritismo es una doctrina revelada por los Espíritus Superiores, a través de médiums, y organizada (codificada) por un educador francés, conocido por Allan Kardec, en 1857. Surgió pues, en Francia, hace más de un siglo.

El Espiritismo, sin embargo, no es un descubrimiento moderno. Los hechos y los principios en que descansa se pierden en la oscuridad de los tiempos, porque no solo se encuentran sus huellas en las creencias de los pueblos, en todas las religiones o en la mayor parte de los escritores sagrados y profanos, sino que los hechos incompletamente observados han sido interpretados con frecuencia con arreglo a las ideas supersticiosas de la ignorancia y sin haber deducido de ellos todas las consecuencias. 

En efecto, el Espiritismo está fundado en la existencia de los Espíritus pero no siendo éstos más que las almas de los hombres. Desde que hay hombres hay Espíritus. El Espiritismo, pues, ni los ha descubierto ni inventado. Si las almas o Espíritus se manifiestan a los vivos es porque esto es natural y desde luego han debido hacerlo en todas las épocas; así es que todas ellas y en todas partes se hallan pruebas de sus manifestaciones, las cuales abundan, mayormente, en los relatos bíblicos.

 “Lo moderno es la explicación lógica de los hechos, el conocimiento más completo de la naturaleza de los Espíritus, de su misión y de su modo de obrar, la revelación de nuestro estado futuro, y en fin su constitución en cuerpo científico y doctrinario y sus diversas aplicaciones. Los antiguos conocían el principio, los modernos conocen los detalles. En la antigüedad, el estudio de esos fenómenos era privilegio de ciertas clases que no los revelaban más que a los iniciados en sus misterios. En la Edad media, aquellos que se ocupaban de ellos, ostensiblemente, eran mirados como hechiceros y se les quemaba; pero hoy no hay misterios para nadie, a nadie se quema, todo se hace a la luz del día y todo el mundo está dispuesto a ilustrarse y a practicar; porque en todas partes se encuentran médiums y cada uno puede serlo, más o menos. 

Como moral, es esencialmente cristiana, porque lo que enseña no es más que el desarrollo y la aplicación de la de Cristo, la más pura de todas y cuya superioridad no es negada por nadie; prueba evidente de que es la ley de Dios, y que la moral está a disposición de todo el mundo. 

El Espiritismo es ciencia

Decimos que el Espiritismo es ciencia, porque estudia a la luz de la razón y dentro de criterios científicos, los fenómenos mediúmnicos que son fenómenos provocados por los espíritus y que no pasan de ser hechos naturales. No existe lo sobrenatural en el Espiritismo: todos los fenómenos, aún  los más extraños, tienen explicación científica. Son, por lo tanto, de orden natural.

En otro tiempo se miraban estos hechos como sobrenaturales y maravillosos y se atribuían a la magia y la brujería. Hoy los incrédulos los achacan a la imaginación, pero desde que la ciencia espiritista ha dado la clave de ellos se sabe como se producen y que no salen del orden de los fenómenos naturales. 

El Espiritismo es filosofía

La doctrina que enseñan hoy los Espíritus no tiene nada de nuevo. Se encuentran fragmentos de ella en la mayor parte de los filósofos de la India, de Egipto y de Grecia, y completa en la enseñanza de Cristo. ¿A qué viene, pues, el Espiritismo? A confirmar con nuevos testimonios, a demostrar con hechos, verdades desconocidas o mal comprendidas y a restablecer en su verdadero sentido aquellas que han sido mal interpretadas o voluntariamente alteradas.

El Espiritismo es una filosofía, porque a partir de los fenómenos espíritas ofrece una interpretación de la vida, respondiendo a cuestiones como “de dónde hemos venido”, “qué hacemos en el mundo”, “para dónde nos vamos después de la muerte”. Toda doctrina que da una interpretación de la vida, una concepción propia del mundo, es una filosofía.

El Espiritismo es religión

Bajo el punto de vista religioso, el Espiritismo tiene por base las verdades fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma, la inmortalidad, las penas y las recompensas futuras, pero es independiente de todo culto particular. Su fin es probar la existencia del alma a los que la nieguen o duden de ella. Que sobrevive al cuerpo y que sufre después de la muerte las consecuencias del bien o del mal que ha hecho durante la vida corporal, lo cual pertenece a todas las religiones. Como creencia en los Espíritus, es igualmente de todas las religiones de la misma manera que es de todos los pueblos, puesto que donde hay hombres, hay almas o Espíritus, y puesto que las manifestaciones son de todos tiempos y su relato se encuentra en todas las religiones sin excepción. Se puede ser, pues, católico, griego o romano, protestante, judío o musulmán y creer en las manifestaciones de los Espíritus; y por consiguiente, ser espiritista. La prueba está en que el Espiritismo tiene adeptos en todos los sectores. 

El Sentido de la religión Espírita

El espiritismo no es una religión organizada dentro de una estructura clerical. En este sentido, es profundamente diferente de las religiones tradicionales. No tiene sacerdotes, ni jefes religiosos. No tiene templos suntuosos. No adopta ceremonias de ningún tipo, como bautismo, confirmación, matrimonios, etc… No tiene rituales, ni velas, ni vestiduras especiales, ni cualquier simbología. No adopta ornamentos para cultos, ni gestos de reverencia, ni señales cabalísticas, ni bendiciones, ni talismanes, ni inciensos, ni cantos ceremoniales (canto, danzas rituales, etc.), ni bebida, ni ofrendas, etc.

El culto espírita se hace en el propio corazón. Es el culto del sentimiento puro, del amor al semejante, del trabajo constante en favor del prójimo. Solamente el pensamiento equilibrado en el bien nos une a Dios y solamente la práctica de las buenas acciones nos hacen sus verdaderos adoradores. Así, el espiritismo busca revivir las enseñanzas de Jesús en su simplicidad y sinceridad, sin lujos, sin convencionalismo sociales, sin pompas, sin grandezas; pues, como nos recomendó el Maestro de Nazareth, Dios debe ser adorado “en espíritu y verdad”.

El Espiritismo es el Consolador prometido por Jesús.

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo rogaré al Padre y os dará otro Consolador, que estará con vosotros para siempre, el Espíritu de Verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce; vosotros le conocéis porque permanece con vosotros y está en vosotros. Pero el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése os lo enseñará todo y os traerá a la memoria todo lo que yo os he dicho”.

Evangelio de Juan, cáp. XIV, Vers. 15 a 17 y 26.

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